reflexiones (post) sanfermineras: 3: pancartas negras, estallido de colores

Una de las obsesiones de quienes detentan el poder, sobre todo si son autoritarios, es la negación de cualquier acción social autónoma por parte de los subordinados. Lo explica muy bien, sobre todo en lo referente al discurso, James C. Scott, en un maravilloso libro publicado por Txalaparta con el título de Los dominados y el arte de la resistencia.

En este año 2010 hemos asistido a una impresionante afirmación de la autonomía de los sujetos sociales populares de Iruñea. Las peñas han sido protagonistas de este fenómeno, aunque no han estado solas. Han sido muchos los organismos sociales y muchos miles las personas que han/hemos querido participar de esta acción autónoma, alternativa a los discursos, las normas y las imposiciones oficiales. Pese a elementos distorsionantes, como la ofensiva nacional-futbolística (hemos pasado del nacional-catolicismo al nacional-deportismo), las peñas han solventado con un notable éxito su pulso al poltroneo municipal.

Han tocado hueso y han hecho daño. He aquí el acuse de recibo del portavoz oficioso de la caverna españolista, Diario de Navarra:

“LA DIANA

Dictadura Las Peñas de Pamplona se manifestaron para pedir “libertad de expresión”. Sin embargo, secuestraron todas las entradas que les proporciona la Meca para impedir que ningún socio acudiera al tendido de sol. Ningún mozo pudo decidir libremente asistir o no a la corrida.”

La victoria de las peñas les ha hecho daño. Tanto que el periódico defensor de las dictaduras de Primo de Rivera, Franco, Hitler y Mussolini nos ofrece una lección de “democracia”. En este, como en tantos otros temas, la indignación del rotativo cavernoso confirma que las peñas son un sujeto autónomo, precisamente lo que siempre ha combatido el periódico que animó el levantamiento fascista, aplaudió sus crímenes y señaló con el dedo (para que otros dedos apretaran el gatillo) a muchas de las víctimas, el periódico que desearía vernos a todos convertidos en borregos apastorados por Barcinas, Sanzes y demás personajillos.

Con sujetos sociales autónomos nuestra sociedad es más fuerte y está más viva y quienes detentan el poder se debilitan un poco más. ¡Y encima se puede hacer pasándoselo en grande, que son en el mundo entero unas fiestas sin igual…!

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